Olga Gómez operada por by-pass gástrico nos cuenta su experiencia

Estimado Dr. Ballesta:

En junio de 2011 me sometí a una cirugía de by-pass gástrico en su Centro Laparoscópico. Con 37 años había alcanzado 110 kgs de peso, y el problema cada vez se iba agravando más, pues el aumento de kgs era constante e iba hacia más, a pesar de someterme a dietas continuamente. Ello, sumado a una depresión que sufro desde hace años, hacía que mi autoestima, al contrario que mi peso, fuera disminuyendo cada vez más. No sólo me avergonzaba de mi aspecto físico, sino que la movilidad era cada vez más complicada. El mero hecho de agacharme a atarme unas zapatillas de deporte, era un esfuerzo tremendo. Era incapaz de subir 20 escalones seguidos, pues al décimo ya me quedaba sin aire. Sufría un cansancio extremo, cualquier mínimo esfuerzo era una odisea. Y todo eso, sumado al peligro inminente de sufrir afecciones por mi obesidad, que ya era mórbida, hizo que me decidiera a someterme al by-pass gástrico.

Ya ha pasado más de un año, en que Ud.  junto a su magnífico equipo me realizó la operación. El cambio ha sido realmente espectacular. No sólo físicamente, ya que actualmente peso 58 kgs y ya no me avergüenzo de mi físico, lo que ha sumado muchos puntos a mi perdida autoestima. Con la pérdida de peso, mi salud y movilidad mejoró un 200%.

Es cierto que todavía sufro de depresión, pero el complejo físico de ser obesa ha dejado de ser un acicate. Ahora puedo moverme con una agilidad hasta ahora desconocida para mí. Puedo subir escaleras sin perder el aliento, puedo realizar largas caminatas sin notar cansancio en absoluto, tan sólo el normal que pueda tener una persona con un peso adecuado. Puedo mirarme al espejo, y no avergonzarme de mi aspecto, sino todo lo contrario.

El peligro de sufrir enfermedades como problemas cardiovasculares, diabetes, colesterol y problemas óseos debido al sobrepeso, se han disminuido enormemente. Ahora, cuando miro una foto mía actual y la comparo con una anterior a la operación, sinceramente no me reconozco, en el mejor sentido de la palabra.

Por ello, quisiera darle las gracias, no sólo por el milagro obrado, sino por el grandísimo trato humano y cariñoso que recibí de su parte, así como del resto del equipo médico, enfermeras y sus amabilísimas ayudantes, Maribel e Isabel.

Gracias Doctor, por haberme regalado un cachito de felicidad, autoestima y una vida nueva.

Desde este comentario, quiero enviarle mi más sincero agradecimiento, reconocimiento y aprecio sincero. Gracias por esa mano que me tendió y que jamás olvidaré.

Un afectuosísimo saludo.

Olga Gómez Ruiz