Tumores benignos de esófago

Diagnóstico de los Tumores Benignos de Esófago

Los Tumores Benignos de Esófago son una enfermedad poco común. El leiomioma, originado de la capa muscular, es el más frecuente. La característica común de estos tumores es el crecimiento lento y la ausencia de síntomas, siendo habitual diagnosticarlos al estudiar otras enfermedades del esófago y del estomago

Los síntomas que presentan son el resultado de su crecimiento expansivo local, produciendo dificultad para tragar (disfagia), hemorragia por ulceración y sangrado, o cuando degenera a enfermedad maligna (poco habitual). Se considera que aquellos tumores que crecen más de 3 cm tienen riesgo de degenerar a distintos tipos de cáncer como el leimiosarcoma, procedente de las fibras musculares pero de alta malignidad.

El diagnóstico se realiza por: radiología (tránsito digestivo), que permite ver la localización, compresión y características del tumor, y por endoscopia que permite realizar biopsias y saber si es un tumor benigno o maligno. Debe realizarse una endoscopia para medir la profundidad del tumor.

Tratamiento de los Tumores Benignos de Esófago

El único tratamiento definitivo es la cirugía. Ésta puede ser simple o muy compleja dependiendo de las características y localización del tumor, y de la experiencia del cirujano. La técnica más aconsejada es la enucleación del tumor y cierre de la capa muscular (extirpación local del tumor), pero en ocasiones se debe realizar una extirpación del esófago si existe degeneración maligna.

Aunque clásicamente se ha realizado por toracotomía (apertura quirúrgica del tórax), actualmente, la técnica más aconsejada es la cirugía por toracoscopia (realización de tres orificios de 5 a 10 mm), que permite la extirpación del tumor sin abrir el pecho del paciente y con una, por consiguiente, rápida recuperación; y sin dejar secuelas.