Úlcera gástrica duodenal

Diagnóstico de la Úlcera Gástrica Duodenal

La úlcera, tanto gástrica como duodenal, es una inflamación y erosión de la mucosa del estómago y/o duodeno. Durante mucho tiempo se ha atribuido al exceso de secreción ácida del estómago. En los últimos años se ha demostrado la presencia de una bacteria llamada Helicobacter pylorii en la mucosa del estómago de los pacientes ulcerosos por lo cual se ha relacionado con su causa. Existen también otros factores que predisponen a la aparición de úlceras como son: la aspirina, los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) y los corticoides. La enfermedad ulcerosa suele tener un ritmo estacional de manera que los síntomas se agravan en primavera y otoño.

El síntoma principal de la úlcera es un dolor situado en la boca del estómago que es urente y que aumenta después de las comidas. Las principales complicaciones de las úlceras son: la hemorragia, la perforación, la estenosis del píloro y la degeneración maligna (transformación en un cáncer).

  • Úlcera gástrica: es menos frecuente que la duodenal, pero tiene un mayor riesgo de degenerar en un cáncer. Cuando se detecta, deben tomarse biopsias y hacer un seguimiento periódico. Si no se resuelve con el tratamiento médico se debe sospechar una transformación maligna.
  • Úlcera duodenal: es muy frecuente. Su complicación principal es la hemorragia y la perforación. En casos de úlceras crónicas se puede producir una rigidez y estrechamiento del duodeno que provoca cierre del mismo (estenosis pilórica) provocando vómitos alimentarios.

El diagnóstico de la enfermedad ulcerosa se realiza mediante fibrogastroscopia. Ésta permite, a su vez, tomar muestra de mucosa gástrica para detectar la presencia de Helicobacter pylorii.

Tratamiento de la Úlcera Gástrica Duodenal

El 90 % de las úlceras son positivas a Helicobacter pylorii. Si ésta se confirma debe realizarse un tratamiento erradicador de dicha bacteria con antisecretores y antibióticos y, posteriormente, hacer un seguimiento. La úlcera duodenal tiene, actualmente, muy pocas indicaciones de cirugía. Sólo cuando es Helicobacter negativo o no responde al tratamiento y los síntomas son graves (estenosis pilórica, etc.) está justificada la cirugía. La Cirugía Laparoscópica permite cortar los nervios vagos (vagotomía) que son los responsables de la secreción ácida del estómago y resolver la úlcera, abriendo la salida del estómago (piloroplastia) sin secuelas ni cicatrices y con una recuperación rápida.

La úlcera gástrica, con una etiología variada y con riesgo de degeneración a un cáncer, es tributaria de cirugía si después de un tratamiento médico no se cura, o reaparece después de haberse curado una vez. Es obligado realizar endoscopia y biopsia en toda úlcera gástrica por el riesgo de degeneración a cáncer o que sea ya un cáncer pequeño que se ha ulcerado. El tratamiento es la extirpación (gastrectomía) del trozo de estómago donde está localizada la úlcera, realizando biopsias y descartando que ya se haya convertido en cáncer. La laparoscopia permite realizar esta cirugía, con menos secuelas y cicatrices que la cirugía abierta.