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FÍSTULAS ESOFÁGICAS

Diagnóstico de las Fistulas Esofágicas

Las Fístulas Esofágicas son una patología infrecuente que, dependiendo de su origen, se manifiestan en una u otra edad de la vida. Pueden ser congénitas o adquiridas y consisten en una comunicación anómala entre el esófago y una parte del sistema respiratorio (generalmente la tráquea).

Los síntomas que aparecen se derivan del paso de los líquidos y alimentos ingeridos por la boca a los pulmones: tos, dificultad para respirar, ahogo e incluso asfixia. Estos síntomas son más graves cuanto mas amplio es el orificio de la fístula. Las fístulas congénitas son diagnosticadas y tratadas en los primeros meses de vida (dependiendo de su tamaño) pues de lo contrario el niño muere por infección respiratoria (neumonía) o asfixia. Las del adulto suelen ser secundarias a divertículos de esófago complicados, traumatismos, yatrogénicas o, excepcionalmente, congénitas que se manifiestan en la adolescencia. Su sintomatología principal son las neumonías de repetición, la tos después de la ingesta de alimentos y la dísnea (dificultad respiratoria).

El diagnóstico se realiza mediante un tránsito digestivo: al tomar contraste por boca se observa su paso al pulmón a través de la fístula, produciendo tos y dísnea (ahogo). La endoscopia y broncoscopia permiten confirmar el diagnóstico, ver las características de la fístula e, incluso, tomar biopsias si es necesario.

Tratamiento de las Fistulas Esofágicas

El tratamiento quirúrgico consiste en extirpar el trayecto fistuloso (la comunicación) cerrando los orificios de la fístula. Esta cirugía que se realizaba anteriormente por toracotomía (abriendo el tórax) actualmente se realiza por toracoscopia mediante tres orificios de 5 mm, sin dejar secuelas ni cicatrices y obteniendo una rápida recuperación.