El bazo, un órgano más importante de lo que parece

Una nueva técnica laparoscópica que usa un bisturí que corta por ultrasonidos, permite intervenciones en el bazo menos invasivas y recuperaciones más rápidas.

El bazo es un órgano más importante de lo que pensamos y desconocemos bastante sobre él. Si no, párate a pensar, ¿sabes dónde se encuentra? ¿Conoces su tamaño? ¿Y para qué sirve? ¿Sabías que es fundamental para el funcionamiento de nuestras defensas?

De oír algo sobre él, siempre hemos escuchado que está relacionado con un dolor que sufren algunos runners ante la falta de costumbre o de preparación a la hora de emprender una carrera; o bien porque se ha tenido un accidente o este órgano ha enfermado, y ha habido que extirparlo. Pero, por ejemplo, esto último ya no siempre es necesario en todos los casos, como siempre se ha pensado y se ha procedido en Medicina.

¿Cómo es?

El especialista en cirugía general y del aparato digestivo, el doctor Carlos Ballesta, director del Centro Laparoscópico Dr. Ballesta, ubicado en el Centro Médico TEKNON de Barcelona, explica que “se trata de un órgano rosado que suele pesar entre 100 y 250 gr, aunque puede incrementar su volumen y llegar a pesar hasta los 2 kilogramos en casos extremos”.

En concreto, “se encuentra en la parte superior del abdomen, sobre el lado izquierdo, y por debajo de la parrilla costal, cerca del estómago. Mide unos 12 centímetros”, según precisa este especialista con más de 30 años de experiencia.

¿Para qué sirve?

El bazo tiene la función de destruir los glóbulos viejos o dañados y ayudar al cuerpo a combatir los gérmenes y las infecciones, “Por eso”, resalta el doctor Ballesta, “sí que se puede vivir sin este órgano; aunque estas personas deben tener cuidado porque tienden a tener más infecciones, sobre todo en los dos primeros años posteriores a la intervención”.

“El riesgo aumenta según la edad y de las enfermedades que presente el paciente. Por ello, si se procede a una extirpación, suele ser conveniente que estas personas se vacunen contra los principales gérmenes contra los que protege, como el ‘Neumococo’, el ‘Haumophilus’, y el virus de la gripe. Además, estas personas deben evitar viajar a países tropicales con riesgo de contraer paludismo”, agrega Ballesta.

Otra de sus funciones, según indica el cirujano, es la de filtrar los materiales innecesarios de la sangre, aquellas células sanguíneas antiguas y dañadas. Forma parte del sistema linfático, y produce los linfocitos, que forman parte del ejército de defensas de nuestro cuerpo; por lo que es más importante de lo que pensamos.

Extirpar el bazo, ¿siempre necesario?

Este órgano puede enfermar y ocasionar que sea necesaria su extirpación, como puede ser en el caso de anemias hemostáticas PTI Hoodgkin. Aparte de los traumatismos abdominales graves, también se suele extirpar tras un grave accidente de tráfico que lo haya dañado enormemente, con el fin de evitar hemorragias.

Concretamente, el doctor Ballesta indica que cuando el bazo está dañado o enferma se extirpa bajo el efecto de la anestesia general y se puede proceder bien a una intervención quirúrgica que se conoce como ‘esplenectomía’ abierta, o bien a una ‘esplenectomía laparoscópica’. “Uno de los últimos avances técnicos que ha logrado la cirugía laparoscópica en nuestro país es evitar esa extirpación total del bazo, el no deshacerse del bazo si el caso lo permite”, subraya este especialista y pionero en esta técnica quirúrgica en España.

Precisamente, el doctor Ballesta, gracias a una cirugía pionera efectuada por laparoscopia, ha conseguido preservar el bazo de un joven que fue sometido a la extirpación de un tumor benigno de más de 15 centímetros; “algo impensable hace 5 años”, según destaca.

Entre otras ventajas, Ballesta subraya que con la cirugía laparoscópica la recuperación suele ser “más rápida y menos dolorosa” que con la cirugía abierta. Esta cirugía consiste en explorar la cavidad abdominal mediante la introducción de un tubo fino y flexible, dotado de elementos ópticos que favorecen la visión de la zona intervenida. Se efectúa a través de una pequeña incisión, nada invasiva. “Nos ha bastado con hacer cuatro agujeritos, de entre 5 y 12 milímetros, para culminar la operación”, remarca el cirujano.

Además, y gracias a que los bisturís cortan por ultrasonidos, Ballesta describe que pudo seccionar el tumor dejando libre la parte que no estaba afectada. Finalmente, indica que los pacientes a los que se les extirpa el bazo son enviados a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), suelen necesitar una transfusión sanguínea, y las altas se prolongan entre 7 y 9 días después de la operación. En cambio, gracias al procedimiento ideado por Ballesta, el paciente no fue a la UCI, ni tampoco recibió transfusiones de sangre. Apenas permaneció 48 horas ingresado. ¡Todo un éxito y un avance!