Logran preservar el bazo de un joven gracias a la laparoscopia

Consiguen preservar el bazo de un paciente con un tumor de 40 centímetros gracias a una cirugía por laparoscopia.

MADRID, 3 (EUROPA PRESS)

El Centro Laparoscópico Dr. Ballesta (CLB), ubicado en el Centro Médico Teknon de Barcelona, ha conseguido, gracias a una cirugía pionera efectuada por laparoscopia, preservar el bazo de un joven que fue sometido a la extirpación de un tumor benigno de más de 40 centímetros.

El intervenido, un joven italiano de 21 años que estudia en la Ciudad Condal, no dio importancia alguna a unas molestias en el abdomen. Pensó que provenía de las costillas, pero las molestias se intensificaron y no tuvo más remedio que acudir al médico. Se le realizó una ecografía y un TAC abdominal, y se descubrió que su bazo albergaba un quiste que era necesario extirpar.

La solución más frecuente es retirar el bazo por completo. Así se procede con las personas que sufren un accidente y con aquellas a las que se les diagnostica alguna enfermedad en este importante órgano, que ejerce una función hematológica y se antoja fundamental para preservar la inmunológica, por lo que eliminarlo expone a infecciones.

Sin embargo, Carlos Ballesta ideó una fórmula para que el joven mantuviese el órgano afectado y no perdiera calidad de vida. «Este órgano es como un helado: al cortarlo, se deshace. Para que el paciente no se desangre, lo más sencillo es quitarlo por completo, pero eso genera consecuencias», subraya el doctor. Este cirujano detalla que ya existen avances técnicos que permiten no deshacerse del bazo.

«Los bisturís cortan por ultrasonidos. Eso permite que con un plano denominado clivaje se pueda seccionar el tumor dejando libre la parte que no está afectada. Para aislarlo, he ido avanzando con unas redes de fibrina que disecan los vasos sanguíneos. De esa manera, conseguía que sangrara menos y garantizaba que el resto del órgano siguiese funcionando. Es como cerrar un radiador», explica.

La operación fue todo un éxito y apenas duró dos horas y cuarto. Fue realizada a través de la técnica de la laparoscopia, una operación que según el doctor Carlos Ballesta era «impensable» hace tan solo cinco años. Esta cirugía consiste en explorar la cavidad abdominal mediante la introducción de un tubo fino y flexible dotado de elementos ópticos que favorecen la visión de la zona intervenida. Se efectúa a través de una pequeña incisión, nada invasiva. «Nos han bastado con hacer cuatro agujeritos, de entre cinco y 15 centímetros, para culminar la operación», añade.

Los pacientes a los que se les extirpa el bazo son enviados a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), necesitan una transfusión sanguínea y las altas se prolongan entre siete y nueve días después de la operación. Este paciente, en cambio, ha conseguido ‘regatear’ la UCI, las transfusiones y apenas ha permanecido 48 horas ingresado.