Teo, operado con éxito de obesidad mórbida en Granada

Operado con éxito en Granada el joven valenciano con obesidad mórbida que llegó a pesar 400 kilos.

GRANADA, 13 May. (EUROPA PRESS)

Teo Rodríguez, el joven valenciano con obesidad mórbida que llegó a pesar cerca de 400 kilos, fue sometido el pasado viernes a un bypass gástrico, en una intervención quirúrgica, en el Hospital La Inmaculada de Granada, en la que se le extrajo la vesícula.

Así lo ha indicado en una convocatoria a los medios para el próximo viernes, el Centro Laparoscópico del Doctor Carlos Ballesta, que se ha encargado de la intervención, para la que se iniciaron las pruebas de valoración a finales del pasado mes de enero.

En concreto, este hombre de 34 años se ha sometido a un ‘bypass’ gástrico de asa larga y a una colecistectomía (extracción de la vesícula biliar), ambas por vía laparoscópica, en el mismo acto quirúrgico.

132 kilos en seis meses

Natural de Turís (Valencia), Rodríguez ha perdido más de 132 kilos en los últimos seis meses siguiendo las «estrictas pautas de alimentación» dadas por el doctor Ballesta, y se ha sometido el pasado viernes a las dos intervenciones en La Inmaculada de Granada, donde tiene su sede el citado centro.

El procedimiento quirúrgico que se le ha practicado, durante algo más de tres horas, es el ideado por Ballesta para estos casos de obesidad extrema, «una intervención mínimamente invasiva que reduce el estómago y parte de la absorción intestinal».

A su vez, se le ha extirpado, en el mismo acto quirúrgico, la vesícula, también por vía laparoscópica, al estar llena de cálculos biliares, ha indicado la misma fuente. El paciente, sin dolor, se encuentra en planta y ha iniciado una dieta oral, con «evolución satisfactoria».

Camión de mudanzas

El pasado verano su caso alcanzó notoriedad pública después de que su familia denunciara que uno de los traslados desde el Hospital de Manises (Valencia) a su domicilio se había hecho en un camión de mudanzas.

A la comparecencia informativa que dio a finales de enero con Ballesta, en el inicio de la valoración en La Inmaculada, llegó por su propio pie, si bien las primeras pruebas preparatorias dieron cuenta de su insuficiencia respiratoria.

Tras muchas «soluciones pero siempre con fracasos», que explicó que le habían ido dando a lo largo de su vida, se mostró confiado en poder hacer, después de esta intervención, una vida normal y hacer deporte o ir al cine.