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QUISTES HEPÁTICOS Y BILIARES

Diagnóstico de los Quistes Hepáticos Biliares

Los quistes hepáticos más frecuentes son: los quistes simples y los quistes hidatídicos.

  • Quistes Simples: son quistes recubiertos por un epitelio simple cuyo contenido es un líquido claro de características acuosas. Pueden ser únicos o múltiples. Cuando son múltiples y difusos constituyen una enfermedad llamada poliquistosis hepática que suele asociarse, también, a quistes simples en ambos riñones. Son siempre benignos y nunca malignizan. Generalmente no causan síntomas y no requieren tratamiento. El tratamiento quirúrgico se realiza cuando el quiste presenta algún tipo de complicación (ruptura, hemorragia intraquística, torsión) o si producen compresión de órganos vecinos que causen síntomas (compresión del estómago que dificulta la ingesta). La cirugía laparoscópica es la más indicada en estos casos y constiste en defenestrar los quistes (extirpación parcial de su cápsula de manera que quedan abiertos).
  • Quiste Hidatídico: son vulgarmente conocidos como «quistes de perro», debido a que están producidos por un parásito (Echinoccocus granulosus) que habita en los perros y que expulsa sus larvas enquistadas con las heces. Aunque generalmente anidan en el hígado, también pueden afectar otros órganos (pulmón, cerebro, etc.). Están constituidos por una doble capa fibrosa externa y otra membranosa interna. Dentro de estas capas habita el parásito (puede ser único o presentar múltiples vesículas hijas). Los quistes hidatídicos deben operarse todos si no presentan signos de estar muertos (entonces aparecen calcificados) dado que pueden presentar complicaciones (rotura a vía biliar o a cavidad abdominal, infección del quiste, etc.). El tratamiento quirúrgico consiste en la extirpación completa del quiste (quistoperiquistectomía).

Tratamiento de los Quistes Hepáticos Biliares

Los Quistes Hepáticos Biliares más habituales son los quistes coledocales que pueden afectar a segmentos intrahepáticos, extrahepáticos o a ambos a la vez. Suelen ser congénitos (de nacimiento) aunque no dan síntomas hasta la vida adulta. También se ha implicado en su génesis una disfunción del esfínter de Oddi. Existen 5 tipos distintos de quistes según donde estén situados y a que parte del árbol biliar afecten.

Los síntomas que producen son brotes repetitivos de colangitis (infección de la bilis retenida en los quistes) apareciendo fiebre, dolor en el cuadrante superior derecho del abdomen e ictericia (color amarillo de la piel).

Su tratamiento es siempre quirúrgico y varía en función de la localización y extensión del quiste.